Balada triste de trompeta pelicula raphael

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El último circo (Balada triste de trompeta) es una película española de comedia negra de 2010 escrita y dirigida por Álex de la Iglesia[1], estrenada en el Festival de Venecia de 2010[2][3].

En 1937, los milicianos republicanos obligan a una compañía de circo a luchar en su bando en la Guerra Civil española. El payaso divertido (Santiago Segura) asesina a decenas de tropas nacionales, armado sólo con un machete, antes de ser fusilado y desarmado. Mientras sus compañeros de tropa son ejecutados, el Payaso Divertido es condenado a trabajar como esclavo, en el monumento del Valle de los Caídos. Su hijo, Javier (Sasha Di Bendetto), intenta liberarlo haciendo estallar dinamita en el lugar donde trabajaba. Pero el coronel Salcedo (Sancho Gracia) pisotea con su caballo al payaso divertido hasta matarlo. Javier lo derriba, arrancándole un ojo. Salcedo jura recordar a Javier por este insulto.

En 1973, Javier (Carlos Areces) se incorpora a un circo como payaso triste, siguiendo los deseos de su padre. Su homólogo como payaso divertido es Sergio (Antonio de la Torre), un hombre arrogante, grosero y violento que admite que si no fuera payaso, probablemente sería un asesino. Javier comienza a enamorarse de la novia de Sergio, la trapecista Natalia (Carolina Bang). Una noche, después de que Sergio se emborrache y se enfurezca durante la cena, golpea a Natalia hasta dejarla inconsciente y se marcha. Javier anima a Natalia a dejar a Sergio, pero cuando éste regresa, ella practica sexo duro contra una ventana mientras Javier se acobarda. Más tarde, ella le cuenta a Javier que se siente sexual y emocionalmente atraída por la naturaleza violenta de Sergio.

La película del payaso triste

Es la hora del espectáculo.Sergio: «¿Por qué eres un payaso? «Javier: «¿Y tú? «Sergio: «Porque si no fuera un payaso, sería un asesino. «Javier: «Yo también. «Publicidad:Título original en español: Balada triste de trompetaUna comedia negra de 2010 dirigida por Álex de la Iglesia. En 1937, un payaso es reclutado a la fuerza por la milicia para servir en la Guerra Civil Española donde consigue masacrar a todo un pelotón con un machete. Años más tarde, en 1973, en el marco de la España franquista, su hijo Javier sigue los pasos de su padre, trabajando como Payaso Triste. Allí se enamora de la bella acróbata Natalia y en el proceso se desboca de su abusivo amante, Sergio, el Payaso Divertido. De todas las películas de Álex de la Iglesia (entre las que se encuentran algunas tan retorcidas como Acción Mutante y El Día de la Bestia), ésta es probablemente la más oscura y descarnada. Esta película contiene ejemplos de los siguientes tropos:

El último circo netflix

Siempre espero con ansias una película de Alex de la Iglesia porque siempre tienen esa especie de comedia ácida. ¿Has visto alguna vez Perdita Durango (1997)? Es un viaje demencial con drogas, que recuerda a Asesinos por naturaleza (1994) de Oliver Stone. Creo que este tipo de comedia negra, en la que los personajes son muy odiosos y en la que todo lo que puede salir mal sale mal; en la que las cosas se vuelven tan locas como es posible, es una firma de Alex de la Iglesia como director. También podría tener algo que ver con el hecho de que las películas son una forma de expresión más liberal en los países europeos (léase: no tienen un sistema de clasificación), a diferencia de las películas americanas, que a veces pueden resultar apagadas o sensibleras en algunos aspectos. Las películas de España, México y Francia tienen un nivel de crudeza que no existe en el cine estadounidense. Esa es exactamente la razón por la que una película de Álex de la Iglesia se siente como un cubo de agua helada en la columna vertebral; estas películas son emociones crudas sin censura ni filtro. Sea lo que sea, es lo que me gusta de las películas de Alex de la Iglesia. Los personajes utilizan mucho lenguaje soez, odian, aman y matan con una intensidad que adormece la mente. Esencialmente, los personajes de una película de Alex de la Iglesia siempre tienen un elevado sentido de las emociones.

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Javier siempre quiso ser un «payaso feliz» como su padre, pero la vida le ha convertido en un «payaso triste». Durante la guerra civil, los leales impresionan a su padre a la fuerza en medio de una matiné infantil, totalmente maquillado, para lo que sabían que sería una última resistencia sin esperanza. Capturado, el destino de su padre es decidido por el siniestro coronel Salcedo, con quien Javier volverá a encontrarse décadas después.

En esencia, Javier es una personalidad dividida. Una parte de él tiene ansias de venganza, mientras que la otra mitad anhela escuchar las ovaciones del circo. Desgraciadamente, el destino le ha convertido en un payaso triste, en el blanco de las bromas de los demás payasos, en lugar de en el alegre bufón. Cuando ingresa en la compañía de Sergio, sólo se entristece más. No sólo las rutinas son sádicas. El alegre payaso también aterroriza a su compañía fuera de la pista, especialmente a su amante Natalia, la trapecista. Javier también está prendado de ella, lo que significa problemas.

A medida que el ya traumatizado Sergio se va agitando, lo histórico se mezcla con lo ficticio, produciendo un cóctel oscuro pero potente. Olvida la sutileza. Eso no tiene cabida en una película que tiene su clímax en el controvertido monumento español del Valle de los Caídos, como un siniestro y ligeramente sacrílego North by Northwest. El espectador debe entender perfectamente que hay imágenes muy perturbadoras en Circus, pero que sirven a un propósito específico y, la mayoría de las veces, están concebidas y representadas de forma bastante inventiva.