Algo no funciona en la Universidad

Algo no funciona en la Universidad cuando más de un tercio de los titulados universitarios de 25 a 64 años, después de cuatro, seis o más años de formación especializada, trabaja en empleos que no necesitan alta cualificación. En Europa, sólo Irlanda y Estonia sacan peor rendimiento que España a sus licenciados o doctores universitarios. Algo no funciona cuando la formación de cada universitario cuesta diez veces más que lo que paga por su matrícula, que no financia él sino los impuestos de los ciudadanos, y cubre igual tanto al que estudia y aprovecha lo que se le da como al que no.

Luego, cuando se incorpora a la sociedad con unos conocimientos que teóricamente le capacitan para ejercer una profesión, sólo encuentra empleo de baja cualificación y, por tanto, la sociedad desaprovecha la inversión. En cualquier empresa privada, los responsables de tal desaguisado serían despedidos por causa justificada. Algo no funciona cuando es casi imposible encontrar médicos para los nuevos hospitales de Madrid, ocho, y hay que traerlos de Polonia o de otros países y ser laxos en la acreditación de sus conocimientos.

El caso de los médicos es aún más llamativo por cuanto su formación pagada por todos con los impuestos dura diez años: seis de carrera y cuatro de MIR y, en muchos casos, cuando terminan esa formación -en este caso y con leves excepciones, excelente- son fichados por otros países que les pagan a precio de oro, tal vez porque no han invertido un euro en su formación. Se entiende aún menos, cuando desde hace muchos años hay númerus clausus en el acceso a Medicina y se ha hecho caso omiso de los que han venido anunciando lo que iba a pasar.

Algo no funciona en la Universidad cuando hasta los Rectores, que se quejan más bien poco, reconocen la falta de información de los estudiantes acerca del proceso de Bolonia la integración dócil de España en el Espacio Europeo de Educación Superior, que entrará en vigor en 2010 y, sobre todo, dicen que la ANECA, la agencia que evalúa la calidad de la enseñanza y los planes de estudio, haya rechazado la mayoría de las nuevas titulaciones propuestas por las Universidades. Lo malo es que son muy pocas las Universidades que han presentado solicitudes de evaluación y verificación. Y lo peor es que las públicas, que son más y con más medios, han presentado la mitad de propuestas que las privadas.

Algo no funciona cuando la Universidad no es que vaya detrás del mercado, que es incluso lógico. Es que casi siempre va en contra del mercado o lo ignora. Y, sobre todo, algo no funciona en la Universidad cuando ésta ha rebajado sus niveles de exigencia a mínimos, no tiene ningún papel de liderazgo social y está inmersa en la autocomplacencia, tal vez porque haga lo que haga va a tener más alumnos de los que puede formar adecuadamente, aunque ahora empiecen a faltar.

Sin duda, por eso no hay prácticamente Universidades españolas entre las 500 primeras del mundo. Pero como las pagamos todos, no pasa nada.

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